Pesadilla de Terror

Tal vez producto de una serie de factores externos que he vivido, experimiento, escuchado y visto en los últimos días anoche tuve un sueño muy extraño, y es que conversando con mi hermana creo que somos las pocas o únicas personas que podemos tener sueños coherentes, esto es lo más parecido a un guión de película de ciencia ficción con principio, trama y hasta un final acorde.
Y por que compartirlo contigo, porque en mi sueño te mencionaba… Todo comenzaba cuando con un amigo decidíamos viajar a Francia, y cuando llegábamos al aeropuerto me acordaba de ti y decidíamos pasar por Madrid para conocerlo y saludarte. Ya en las afueras de la ciudad de Paris, comenzabamos nuestro peregrinaje a España y le preguntabamos a unos niños que jugaban en la acera cual era el camino a seguir. Por supuesto que como era mi sueño, yo hablaba el mismo idioma de los niños o ellos al menos hablaba el mismo idioma mío y las afueras de Paris eran bastante parecida a una calle rural cualquiera de Concepción, se veía un poco húmedo e incluso resaltaba la falta de pavimento en las calles, pero en fin… Los niños se reían de mi amigo y yo, puesto que íbamos por el camino equivocado, y nos guiaban por un sendero. En nuestro camino encontrábamos un monasterio al cual entrábamos a conocer puesto que su arquitectura nos llamaba la atención, era como un gran castillo medieval, sumido en la profundidad de un bosque que le rodeaba, encima de una colina donde colindaba con una quebrada. Ya en los pasillos del monasterio entrabamos a una gran habitación que parecía ser una biblioteca. A pesar de los altos muros, las habitaciones estaban llenas de luz, por lo que el recorrido se hacía mucho más enriquecedor puesto se podía apreciar cada detalle de los adornos esculpidos en piedra en las paredes, puertas y escaleras del monasterio. Cuando entrabamos a esta gran habitación algo nos decía que no se estaba permitido el paso a los turistas, por lo que al momento de percibir ruidos en el pasillo tratamos de buscar un lugar donde escondernos, fue en esto cuando mi amigo paso a llevar uno de los adornos de madera en la pared, cuya forma no recuerdo en detalle, dejandose al descubierto un pasadizo secreto que daba a otro pasillo, pero que estaba rodeado de ventanas e iluminado por los rayos del sol. Caminamos a través de este, y llegamos a otra ala del monasterio, donde habían más turistas, y descubrimos que este lugar estaba lleno de libros, de todos los idiomas que te pudieras imaginar, libros antiquísimos de todas la épocas y autores de los más variados temas y contenidos, los libros estaban esparcidos en todo el ala del monasterio, en cada pasillo, en cada ventana, en cada mesa, en cada repisa. Entrábamos a un pasillo el cual estaba rodeado de esas estatuas con armaduras, y a final del corredor había una pequeña puerta, en una de las paredes había un gran lienzo donde aparecía una monja cuyas vestiduras eran de color café, que de acuerdo a la historia contada por uno de los monjes que habían allí, había sido una de las madres superioras muerta ya hace mucho tiempo por alguna enfermedad. Seguíamos mirando los libros y me fijaba en las paredes que habían unos dibujos en forma de croquis de las mismas habitaciones y pasillos que habíamos visitado, pero estos dibujos eran lúgubres y tenebrosos, y no reflejaban en nada los cálidos, acogedores y luminosos pasillos visitados, y en uno de los dibujos escrito en grandes letras rojas la palabra “resurrección” en el momento en que leía las palabras sentí un escalofrio por mi espalda y ya el pasillo donde estabamos no lo percibía de la misma forma, el ambiente se había tornado tal cual los dibujos y notaba que el monje que nos acompañaba y hacia de guía a la vez hasta su semblante había cambiado sus ojos mostraban intranquilidad y me causaba miedo, sentía que debíamos irnos de ese lugar alejarnos lo más posible, algo podía suceder y no sabía que, tal vez era ese sentido que tenemos las mujeres a veces… atravesaba el corredor y me dirigía hacia la puerta que estaba al final, al abrirla me daba cuenta que esta daba a una gran escalera de caracol, era tan alta que no sabía donde terminaba y donde empezaba, en ese preciso momento veía que alguien subía las escaleras, era una monja con hábitos de color café, era demasiado fantástico que fuera la misma del retrato, después de todo, todas visten iguales, pero cuando ya venía más cerca veía con horror que era la misma persona, cerraba la puerta y trataba de advertirles nuevamente a mis amigos, en ese preciso momento se abría la puerta y entraba a la habitación la monja pero para horror de todos venía sin cabeza, todos estábamos asustados pero nos encontrábamos sin salida, puesto que a esa altura el monje había sufrido una transformación y sus hábitos eran de color negro, y su cuerpo había crecido porque alcanzaba a cubrir casi toda la entrada a ese pasillo. En nuestra desesperación tomábamos las espadas de las estatuas que decoraban la habitación para defendernos, pero para nuestra sorpresa las espadas sólo eran de utilería y más parecían de algún tipo de goma barata. El monje agarraba la espada de uno de los turistas, y al momento de cogerla en sus manos la hoja de esta comenzó a brillar y de un solo golpe le arrancó la cabeza… En esos momento nos comenzaban a explicar que todos íbamos a morir, y si alguno lograba escapar con vida, jamás encontraría la salida puesto que los pasillos conformaban un verdadero laberinto… Los momentos siguientes sólo se transformó en un caos, entre gritos, sablazos, sangre y todo. Seguido de eso, la imagen comenzó a alejarse y atravesó la ventana, de apoco fue dando una vista área rodeando el monasterio, el cual como te había mencionado estaba sobre una colina, en la medida que la imagen rodeaba la montaña se podía apreciar que en realidad el monasterio no estaba sobre la colina, si no más bien el monasterio conformaba la colina misma y que incluso la construcción de este nacía desde lo más profundo de la quebrada como una gran única torre…
Julio 2004



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